viernes, 30 de julio de 2010

Una "fiesta" sin futuro

Todos lo esperábamos, y finalmente sucedió. El miércoles por la mañana el Parlament de Catalunya votaba la prohibición de las corridas de toros en la comunidad. Y aunque el resultado fue el esperado, hay quien no terminaba de tenerlas todas consigo. Con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, se consiguió poner fin a esta masacre que no tiene otro fin que divertir a un grupo de sádicos que disfrutan con la sangre. Hay quien preguntaba ayer que porqué no se ha decidido un término medio, es decir, como Portugal y algunas zonas de Francia, donde no se mata al toro, y se quejaba de que los abolicionistas no querían este término medio. Sin embargo, esta mañana escuchaba al torero catalán Serafín Marín decir que no, que él no estaría dispuesto a torear sin sangre, que la esencia estaba en la muerte –vino a decir eso básicamente, aunque un poco distorsionado por mí–. Pero sin manipulaciones, vino a decir que se negaba, que perdía “la gracia”. Bien, luego somos los antitaurinos los radicales.

Otro asunto que me hace bastante gracia es cuando ayer los protaurinos se pusieron como niños, diciendo que si se prohibían las corridas, también los correbous. Y no voy a decir lo contrario. Yo también creo que debería haberse prohibido todo de golpe, pero bueno, tiempo al tiempo. Sin embargo, me hace gracia que esas declaraciones vengan de los protaurinos, porque dicen algo como: “En los correbous también se tortura al toro, así que habría que prohibirlo”. Vale, ya están diciendo pues que en las corridas se tortura y se hace daño al animal. No sé, me parece gracioso que esas palabras vengan de alguien a quien le gusta la “fiesta nacional”. Hipócritas.

Y otro tema que no puedo ignorar es la politización tan absurda que se ha hecho de esto. A ver, la plataforma que llevó a cabo la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) fue Prou!, que es exclusivamente antitaurina, no independentista, nacionalista, antiespañola, ni ninguna de esas cosas que se han dicho. ¿Que los diputados hayan votado en función de la ideología? Ni lo sé ni me importa. Sólo sé que se ha terminado con una masacre, una barbarie de la Edad Media, y me da absolutamente igual si es española, francesa o tailandesa. Y más aún si me hablan de la “identidad española”, ese patriotismo exacerbado típico del mismísimo Franco. Lo siento, señores, pero si ser española significa que aplauda a un cobarde por maltratar a un animal que se desangra, que baile flamenco en un tablao o que cuando salga del país me digan “Olé, olé, toros, flamenco y paella”… yo no soy española. O al menos no me lo siento. Porque España es mucho más que todo eso. No tengo nada contra el flamenco –y mucho menos contra la paella–, pero si destacamos, por ejemplo, un baile, como el flamenco, habrá que hablar también de las jotas –en todas sus variantes–, la sardana o el aurresku, y añadir todos los demás bailes populares de la península.
Pero bueno, quien quiera politizar la sangre, la tortura, el dolor o los derechos de los animales… que los politice.

Por último, sólo me queda desear suerte a los colectivos antitaurinos que ahora pretenden exportar esta ILP a Madrid, aunque es cierto que la cosa está más difícil por eso de que Esperanza Aguirre declaró las corridas Bien de Interés Cultural. Pero bueno, vale la pena intentarlo. Aunque también quieren enviarlo al Congreso de los Diputados, y es posible que ahí la cosa prometa.
Y voy a dejar un buen sabor de boca a los antitaurinos con esta última noticia: Los protaurinos dicen que hemos ganado la batalla, pero no la guerra, y pretenden acudir a Europa y, lo que es mejor, a la UNESCO, para que reconozca la tauromaquia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Yo me río. A ver cuándo se entera el movimiento protaurino de que una catedral sí es arte, una escultura también. Cualquier construcción es arte. Pero es que ahí radica el quid de la cuestión: Arte es construir, no destruir.


FUENTE: Generación Sin

martes, 8 de junio de 2010

Votación que viene y va


El PP retrasa la votación antitaurina en Catalunya
. Bueno, pues nada, toca esperar otro mes, hasta el 15 de julio, para la tan esperada votación por la que, de aprobarse, desaparecerían las corridas de toros en la comunidad catalana. En principio se iba a producir mañana, 9 de junio, pero ya se ha encargado el Partido Popular de que no sea así.Luego son ellos los que critican a los demás partidos de hacer cosas inútiles en tiempos en que hay problemas más importantes, como la crisis. Yo no digo nada. Tan sólo que me parece un poco absurdo el recurso presentado ante el Consell de Garanties Estatutàries, alegando que “el Estado es el único órgano competente para poder regular los espectáculos taurinos”, sabiendo perfectamente que la regulación de los espectáculos públicos es competencia de la comunidad autónoma. Y me parece absurdo por eso mismo, porque está más que claro que el Consell va a rechazar esta petición. Pero bueno, es seguro que esto lo han hecho para retrasar la votación y “ganar tiempo”, aunque la verdad no sé para qué. ¿Qué quieren hacer? ¿Van a boicotear a CiU, a Catalunya en general? En fin.

Igual que el recurso que querían interponer ante el Tribunal Constitucional por violación del derecho de acceder a la cultura. Ahí tenemos otro matiz: lo que ellos consideran cultura y nosotros no. Además, ¡no tiene suficiente el Tribunal “intentando llegar a un acuerdo” sobre el Estatut como para meterles ahora otro tema, uno que además ni les va ni les viene! Bueno, ellos que presenten. Yo sólo puedo decir que por mucho que retrasen la votación, estoy contenta, porque no dudo del resultado. Confío plenamente en que los parlamentarios catalanes tengan un poco de sentido común, se hayan percatado de la falta de argumentos sólidos de los taurinos, que tengan en cuenta por primera vez en la historia el sufrimiento y el dolor de los animales, la tortura de la “fiesta” y voten a favor de la prohibición. Catalunya será la pionera, y detrás de ella irán todas las demás comunidades. Y por fin los defensores de los derechos de los animales podremos sonreír, sin necesidad de gritar nunca más “¡Abolición!”.

FUENTE: Generación Sin

sábado, 5 de junio de 2010

Macabro recordatorio




Han pasado unos cuantos años, pero a la vez parece que fue ayer, porque todo sigue igual. Y ya nadie se acuerda, o no quiere acordarse. Por eso escribo esto, para recordar los años del terror que vivimos y aún estamos viviendo aunque cerremos los ojos porque ya no hay repercusión mediática, excepto cuando sucede algo “muy importante” y las cámaras vuelven a acudir allí. Hablo de hace 9 años, y 7 años. Concretamente del 7 de octubre de 2001 y del 20 de marzo de 2003. ¿Ahora ya os suena de algo?

Sí, hablo de la invasión de Afganistán y la de Irak respectivamente. ¿Os acordáis? 11 de septiembre de 2001. Caen las Torres Gemelas de Manhattan a consecuencia de un atentado de Al Qaeda, encabezado intelectualmente por Osama Bin Laden, que es un tema aparte porque de repente ya no se habla de él. ¿Ha dejado de ser aquel terrible terrorista que iba a acabar con la paz mundial y por el que íbamos a morir todos? Se ve que ha colgado los hábitos de terrorista y se ha dedicado a vivir en una casita cerca de la playa observando el amanecer cada día.

Bueno, sigamos con el tema. Estados Unidos encuentra en esos atentados la excusa perfecta para entrar en Afganistán, cosa que llevaba deseando hacía tiempo, pero necesitaba, como siempre, una excusa. Y la tuvo. El 7 de octubre de 2001, las tropas estadounidenses entran en el país asiático a destajo, como siempre. El objetivo principal es encontrar a Bin Laden, y el siguiente, poner “paz” en el país, donde gobiernan los Talibán. Y ellos, cómo no, se sienten los salvadores del mundo, que tienen que poner paz donde sea, porque son ellos los “elegidos”. Bien. Consiguen acabar con el régimen con el apoyo incondicional de la UE, la OTAN y la ONU (cómo no) e imponer a Hamid Karzai, un presidente “provisional” que ponen ellos. Provisional, sí, durante tres años, pues hasta 2004 no se convocaron elecciones. Actualmente sigue siendo él el presidente, tras haber sido reelegido. Sin embargo, Afganistán sigue estando ocupada por tropas de la OTAN (incluida España), porque según ellos “aún no hay paz”. Claro, y piensan que nos lo vamos a creer. Lo mejor de todo es que hace tiempo dijeron que Bin Laden se perdió por Pakistán… Y de repente ahora tienen interés en entrar a ese país. Pues nada, a destrozar vidas y países, que es lo suyo.

Por otra parte, Irak está un poco más reciente. Ya sabéis la historia. Básicamente, el presidente George W. Bush atacó Irak el 20 de marzo de 2003 con la excusa de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, y claro, Estados Unidos era quien debía intervenir, siempre salvando el mundo. Bueno, hubo guerra. Una terrible guerra que acabó el 1 de mayo del mismo año. También con el respaldo de la OTAN y la UE (sobre todo Tony Blair, de Reino Unido; y nuestro José María Aznar). La ONU lo condenó, diciendo que era una “guerra ilegal”, pero no hizo nada. Y esto de la “guerra ilegal” siempre me ha hecho mucha gracia. Como si las demás guerras no lo fueran, y fuese perfectamente legal matar gente, niños, mujeres, ancianos… civiles al fin y al cabo. En fin, el final lo conocéis: Saddam Hussein en la horca, el 30 de diciembre de 2006. Pero desde luego, lo mejor de toda esta historia era que no había armas de destrucción masiva. Bueno, una vez más, la excusa perfecta, aunque sea falsa.

En fin, sólo quería hacer un recordatorio de todo esto. Porque no ha acabado, porque mientras Estados Unidos sean “los buenos” para el resto del mundo, podrán seguir haciendo las barbaridades que hacen, y la gente se lo seguirá creyendo. Podrán seguir invadiendo países a su antojo. Ayer fueron Afganistán e Irak, pero en cualquier momento puede… de hecho, estoy segura, van a ser Irán, Pakistán o Siria. Irán el primero, bajo la excusa del “uranio enriquecido para fabricar una bomba nuclear”. Vale, y digo yo… ¿y qué? ¿No tiene acaso Estados Unidos una bomba (o más) y nadie le dice nada? ¿Qué pasa, son los únicos que pueden tener armas? Y lo mejor de todo es que la gente confía en ellos, la gente les cree. La gente piensa que tienen razón al invadir países porque son “terroristas”. Yo más bien diría que son “resistencia”. Es lo que intentan hacer también con Palestina. Israel son los buenos.
En fin, no hay peor cosa en el mundo que el terrorismo aceptado, el terrorismo “legal”, el
terrorismo de Estado.

FUENTE: Generación Sin

martes, 1 de junio de 2010

Israel, asesino terrorista

El ataque israelí a la flota que transportaba ayuda humanitaria a la franja de Gaza tuvo ayer sus peores repercusiones: manifestaciones en todo el mundo condenaban el ataque ante las embajadas o, en el caso de Madrid, ante el Ministerio de Asuntos Exteriores. El número de asistentes fue considerable, teniendo en cuenta la rapidez de la convocatoria (sólo desde la mañana), y pedían a gritos el levantamiento del bloqueo y la expulsión de la embajada de Israel de España. También se gritaba que todo lo que sucede en Palestina no es terrorismo, sino resistencia; y que los terroristas son los sionistas.

Se desplegó además una enorme bandera palestina, captada por los más importantes medios de comunicación. Ciudadanos de todas las nacionalidades, aunque más numerosas la española y la musulmana, respaldaron el acto, llamando asesino al Estado de Israel.

Ya expuesta la noticia, doy mi opinión, aunque creo que todos la conocéis. Yo estaba allí y yo también grité “asesinos” e “¡Intifada!”, y también me sentí hermanada con los palestinos y con todos los pueblos oprimidos del mundo. Ya está bien. Libertad. Y menos llamar terroristas a los que se rebelan contra la injusticia y la ocupación.

Boicot a Israel. Sólo puedo terminar con una reflexión: el antisionismo se lo ganan ellos solitos a pulso.


FUENTE: Generación Sin

lunes, 31 de mayo de 2010

Divertida agonía



Alhaurín el Grande, último día de las fiestas patronales. La plaza de toros de la localidad a reventar. Sale una vaquilla, una ternera de poca edad y menos cuernos. Da un par de vueltas por la plaza y un grupo de jóvenes taurinos, presuntamente embriagados, deciden comenzar a torturar a la joven res: patadas, porrazos, le retuercen el cuello… un festival del maltrato animal que acaba con la vaca moribunda y el público orgulloso de los mozos del pueblo. Es la fiesta nacional.

¿Qué carne se os pone al leer esta noticia? ¿O qué sentimiento os provoca? ¿Y al ver el vídeo? A mí, ira, mucha ira. Un grupo de chavales “valientes” agarran de los cuernos y retuercen el cuello a una vaquilla sin apenas pitones, sin ningún remordimiento. La dejan tan malherida que es inevitable su sacrificio. ¡Y nadie hace nada! Dicen que es porque la policía no interviene para no crear situaciones peores… Vale, entonces… ¿para qué están? ¿Para qué pago yo a la policía y las fuerzas del orden? Ah, sí, para que se sienten sobre el capó del coche a fumar un cigarro y quedarse de brazos cruzados mirando cómo pasa la gente y pegar algún susto a algún chavalín que lleva un porro. Pero cuando se está matando (porque se está matando) a un animal, no intervienen. Cuando un grupo de borrachos crueles sin sensibilidad maltratan hasta la muerte a un animal, no hacen nada. Perfecto. Aunque claro, olvidaba que es exactamente lo mismo que se hace en las corridas de toros, lo que pasa que en grupo y a la vez. Vale, ahora entiendo que nadie hiciera nada. Lo que no comprendo es porqué la gente taurina se escandaliza al ver estas imágenes (porque se escandaliza).

Bueno, supongo que no me queda mucho más que decir. Esta sólo es una muestra más de lo que, desgraciadamente, caracteriza a nuestro país en el extranjero: somos los mejores torturadores, atormentadores y somos expertos en hacer agonizar a un animal y, lo que es mejor, ¡en disfrutar con ello! Pues nada, sigamos con esta “fiesta nacional” que tanta vergüenza provoca y por la que no me importaría dejar de ser española. Tortura, dolor, vergüenza, criminales que deberían ser juzgados por despreciar y jugar con la vida y la muerte de un animal. Y todos los que ganan dinero con ello. ¡Abolición ya! Derechos para los animales, que han demostrado de sobra tener muchos más sentimientos que la gran mayoría de la gente, y en concreto más que los que disfrutan con su sufrimiento, agonía y muerte.


FUENTE: Generación Sin

domingo, 30 de mayo de 2010

Reseña sobre “El Estado y la Revolución”

Me permito la libertad de incluir esta pequeña reseña, por llamarla de alguna manera, en los artículos habituales, porque al fin y al cabo está relacionado con la política y escrito por mí. La intención es dar mi visión acerca de un libro que acabo de terminar de leer, y del cual considero que merece una mención especial en cualquier lugar, así que utilizo el blog. Para mí pasa a ser como un manual, un libro a tener en mi vida. EsEl Estado y la Revolución, de Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin.

Como todos sabemos (es de cultura general), Lenin es uno de los grandes teóricos del marxismo (del que surge una variante propia, el marxismo-leninismo), y fue el dirigente más importante de la Revolución Rusa de 1917 por parte del proletariado, que provocó, a rasgos generales y por ir rápido, el Estado Socialista de Iósif Stalin, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), cuya disolución se produjo en 1991.

Bien, ahora procedo a explicar brevemente el contenido del libro de Lenin y después expondré mi valoración personal. El Estado y la Revolución es un folleto que recoge las valoraciones de Lenin acerca de los principales pasajes de Marx y Engels, referidos al tema del Estado y el proceso que se ha de seguir para lograr la revolución. Es todo muy complejo y no podría explicarlo en pocas palabras porque os surgirían dudas y criticaríais cosas por no haber expuesto yo la totalidad, pero sabéis que me es imposible. Pero bueno, básicamente dice que la mejor forma de gobierno es la democracia, pero no la actual, pues ésta no lo es, ya que se trata de la opresión de una clase sobre otra, y siempre la minoría sobre la mayoría, cuando debería ser al revés. Aboga por un sistema socialista dividido en dos fases: el socialismo y el comunismo. En el primero, se nacionaliza la producción y el proletariado tiene el poder tras la revolución (siempre tras la revolución), y se establece la dictadura del proletariado (la mayoría sobre la minoría). La burocracia desaparece y pasa a ser un mero trámite administrativo llevado a cabo por un grupo de proletarios cuyo salario se reduce al de un obrero. También se acaba con los órganos opresores que son la policía y el Ejército, y se pasa al pueblo armado, de forma que se haga justicia como cualquier persona puede separar a dos que se pelean en la calle (todo esto más complejo, obviamente). Pero aún es necesaria la maquinaria del Estado, pues todavía no se ha acabado con la mentalidad capitalista de la que se procede, pero es un Estado controlado por la mayoría (el proletariado), reprimiendo a la minoría (la burguesía). Aunque el final del socialismo es la extinción del Estado, sin clases y, por lo tanto, sin necesidad de represión de ninguna sobre otra, pues no existirán.
En el comunismo, la segunda fase, las personas ya sabrán sus tareas y podrán ejercer individualmente la premisa de la que hablaba Marx, que viene a decir: Cada uno trabaja en función de sus capacidades, y recibe en función de sus necesidades. Todo el pueblo participa activamente y el Estado desaparece por su propia inutilidad. No es necesaria su abolición, pues se extingue por sí solo.

Bien, tras este intento de “resumir” el contenido de la obra, aunque es mucho más compleja y seguro que he dejado muchas cosas sin comentar, sólo he escrito las que considero claves, procedo a dar mi visión personal. Recibí la influencia de Lenin en el primer curso de la carrera, Periodismo. Ahí oí hablar de forma más amplia de él y sus actos, y ahí aprendí un poco. Desde entonces y hasta ahora me he formado aparte sobre estos temas y, aunque aún me queda mucho por leer y aprender, he visto lo suficiente como para considerar a Lenin vital en mi aprendizaje. Considero que toda esa teoría marxista-leninista es perfectamente justa, aunque es lógico que a “los de arriba” no les parezca bien, pues la base del socialismo es nacionalizar el capital, y es normal que, al tener, no quieran que se les expropien sus bienes y empresas. Ellos son la burguesía actual. Pero para cualquier obrero que se precie, esta lectura creo que debería ser obligada, pues nos quitaría mucha cera de los oídos y tal vez conseguiría concienciarnos de que una sociedad mejor es posible, aunque la actual se esfuerza para hacernos creer que el capitalismo es “lo mejor” y que no hay alternativa posible. Pues bien, Lenin personaliza la excepción. No sólo fue un teórico, como Marx, sino que participó activamente en la Revolución Rusa, de la cual todos conocemos su éxito. Que luego degenerara o no es otro tema; pero triunfó, por lo que es perfectamente factible. Y una sociedad en crisis es el mejor ambiente para hacer la revolución.
Otra cosa que he aprendido con esta obra se refiere a las denominaciones. No es lo mismo socialista que comunista. NO ES LO MISMO. El socialista (siempre de aquella época y al que se refiere Lenin, no los socialdemócratas actuales, que también estaban en aquellos tiempos, aunque no se escondían hipócritamente bajo el “socialismo”) defiende la primera fase de la que hablaba Marx y habla Lenin: la dictadura de proletariado. Y ya. Sin embargo, el comunista defiende la segunda, la extinción total del Estado. Creo que es una diferencia muy a tener en cuenta, sobre todo cuando haya que enfrentarse a ideologías opuestas, que a todo llaman “comunista”. Y para esto precisamente me gustaría dejar expuesto un pasaje concreto de la obra que me ha gustado mucho:

En las consideraciones corrientes acerca del Estado, se comete constantemente el error [de] [...] olvidar que la destrucción del Estado es también la destrucción de la democracia, que la extinción del Estado implica la extinción de la democracia.
A primera vista, esta afirmación parece extraordinariamente extraña e incomprensible; tal vez en alguien surja incluso el temor de si esperamos el advenimiento de una organización social en que no se acate el principio de una subordinación de la minoría a la mayoría, ya que la democracia es, precisamente, el reconocimiento de este principio.
No. La democracia no es idéntica a la subordinación de la minoría a la mayoría. Democracia es el Estado que reconoce la subordinación de la minoría a la mayoría, es decir, una organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra, de una parte de la población contra otra.

Nosotros nos proponemos como META FINAL la destrucción del Estado, es decir, de toda violencia organizada y sistemática, de toda violencia contra los hombres en general. No esperemos el advenimiento de un orden social en que no se acate el principio de subordinación de una minoría a la mayoría. Pero, aspirando al socialismo, estamos persuadidos de que éste se convertirá gradualmente en comunismo, y en relación con esto desaparecerá toda necesidad de violencia sobre los hombres en general, [...] pues los hombres se habituarán a observar las reglas elementales de la convivencia social sin violencia y sin subordinación.
Para subrayar este elemento del hábito es para lo que Engels habla de una nueva generación que, “educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo este trasto viejo del Estado”, de todo Estado, inclusive el Estado democrático-republicano.

Bueno, ahí queda pues mi visión personal acerca de la obra. Como he dicho, la recomiendo a cualquier persona, pues no hay que tener previos conocimientos de nada, tan solo la cultura general que todos tenemos sobre la Revolución Rusa. Lo demás lo explica Lenin perfectamente. Así que ahí queda mi halago a tan notable teórico, que, aunque los capitalistas se esfuercen en decir que no era nadie, sí lo era: abogado de carrera y estudioso de filósofos anteriores. Vamos, un intelectual donde los haya.


NOTA PARA LOS DERECHISTAS:
No, no es lo mismo Lenin que Stalin, así que informaos antes de llamar estalinista a todo el que se declara marxista o comunista.


FUENTE: Generación Sin

miércoles, 26 de mayo de 2010

Lamentable espectáculo de circo romano





No tengo palabras para describir la situación acontecida en el
Senado en la tarde de ayer. Tal vez la mejor palabra sea “lamentable”, y me quedo corta. La cosa parecía ir normal hasta que el portavoz del PP, Pío García Escudero, pidió a Zapatero la dimisión:Deje de ser el obstáculo para salir de la crisis y, si le queda un ápice de dignidad política, convoque ya elecciones. El presidente agradeció con ironía la “constructiva intervención” de García Escudero, y pronunció lo que sería el detonante del triste espectáculo: Les agradezco la sinceridad. Si quedaba alguna duda, lo han dejado muy claro: no les preocupa la crisis, les preocupan las elecciones.

Ahí, entre los primeros gritos del PP, aún se oía a Zapatero decir: Perdieron las de 2004, perdieron las de 2008 y perderán las próximas elecciones. Las ministras Carme Chacón y Trinidad Jiménez, mientras Zapatero tomaba asiento, se levantaron y comenzaron a aplaudir, seguidas por los demás senadores socialistas. En ese momento, los populares comenzaron a gritar: ¡Zapatero, dimisión!, ante la sonrisa de María Dolores de Cospedal. Los socialistas contestaron entonces con el grito de ¡Gürtel!, mientras Leire Pajín intentaba acallarlos.

Sin duda, y como he dicho al principio, no tengo palabras. Se trata de un espectáculo tan lamentable que no creo que haga mucha falta comentar, pues supongo que todos tendremos la misma opinión: ¿Qué pasa con esta democracia? No es por nada, pero para estar así, vamos los ciudadanos, tomamos las dos Cámaras y decidimos, porque, además de tener más o la misma idea que tienen ellos sobre cualquier asunto, seguro que conseguimos salir de la crisis.

Este circo no se puede permitir, porque esos señores (tanto unos como otros) viven de nuestro dinero y me parece una vergüenza que monten ese escándalo pueril y de patio de colegio en el Parlamento. Zapatero está enfadado. Zapatero está nervioso. ¡Pues que se vaya! O que solicite una cuestión de confianza. No, no lo hará. Se quedará hasta el final sin hacer nada, o cuando lo hace, errando completamente.

Por otra parte, para una oposición así es mejor que no haya. Criticar sin proponer. “Tú eres tonto”. “No, tú más”. “No, tú”. En fin. Estoy un poco harta de tantos juegos y palabrería absurda. Si quieren quitar al presidente, que lleven a cabo una moción de censura o que se callen la boca. Pero lo que no pueden hacer es pedir la dimisión con golpes en la mesa y entre risas en el Senado, como ayer… Y los otros encima responden. De vergüenza.


FUENTE: Generación Sin