
El ataque israelí a la flota que transportaba ayuda humanitaria a la franja de Gaza tuvo ayer sus peores repercusiones: manifestaciones en todo el mundo condenaban el ataque ante las embajadas o, en el caso de Madrid, ante el Ministerio de Asuntos Exteriores. El número de asistentes fue considerable, teniendo en cuenta la rapidez de la convocatoria (sólo desde la mañana), y pedían a gritos el levantamiento del bloqueo y la expulsión de la embajada de Israel de España. También se gritaba que todo lo que sucede en Palestina no es terrorismo, sino resistencia; y que los terroristas son los sionistas.
Se desplegó además una enorme bandera palestina, captada por los más importantes medios de comunicación. Ciudadanos de todas las nacionalidades, aunque más numerosas la española y la musulmana, respaldaron el acto, llamando asesino al Estado de Israel.
Ya expuesta la noticia, doy mi opinión, aunque creo que todos la conocéis. Yo estaba allí y yo también grité “asesinos” e “¡Intifada!”, y también me sentí hermanada con los palestinos y con todos los pueblos oprimidos del mundo. Ya está bien. Libertad. Y menos llamar terroristas a los que se rebelan contra la injusticia y la ocupación.
Boicot a Israel. Sólo puedo terminar con una reflexión: el antisionismo se lo ganan ellos solitos a pulso.
FUENTE: Generación Sin


